A história de Alassane Diakité, el ‘diamante negro’

Alassane Diakité, el ‘diamante negro’ que lucha para proteger el sueño de los niños

La lucha por ganar el triplete dejó de ser noticia en el Barcelona la pasada semana. Al menos quedó aparcada durante horas. La severa sanción impuesta por la FIFA al club blaugrana por cometer de manera reiterada infracciones en la inscripción de jugadores menores de edad ha devuelto a la actualidad un problema vigente. Un problema que un anónimo futbolista de Mali sufrió en propias carnes. Un caso que fue denunciado en una película en la que se contó la historia de Alassane Diakité, engañado por un agente que, como muchos, le sacó del bolsillo el poco dinero que tenía y que cuando llegó la hora de la verdad desapareció con la cartera llena.

Su caso es el de miles de niños. Su historia fue llevada a la gran pantalla en la película ‘Diamantes negros’, en la que se denunciaba el tráfico de jóvenes futbolistas africanos. Alassane viajó de Mali a Francia al calor de promesas cargadas de oro y fama. Todas falsas a cambio de 3.000 euros, toda una fortuna en su Bamako natal. Un supuesto agente le prometió una vida llena de gloria alrededor de un balón, pero cuando llegó el momento cumbre le abandonó a su suerte en un país desconocido para él. Gracias a un familiar que vivía en Madrid llegó a España. Su sueño era ser jugador del Real Madrid. Tras pasar por Lorca, Quintanar de Orden y Albacete, continúa su carrera en el C.D. Canillas. No alcanzó su gran sueño, pero seguro que hace soñar a muchos niños. Y eso sí que es triunfar.

Diamantes negros del fútbol

Entre los candidatos a triunfar hay historias de todo tipo. Unos pocos han tenido la suerte de que un representante les pagara el vuelo y el alojamiento para hacer pruebas en la capital. Pero otros no han sido tan afortunados: hasta llegar a la capital han arriesgado su vida en maleteros y pateras y han sido timados por falsos cazatalentos. Es el caso de Suli Saku, costamarfileño de 18 años. “Jugar en la capital ante un representante FIFA es la mayor oportunidad que he tenido en mi vida”. Hasta llegar aquí, este musculoso subsahariano de trenzas afrocaribeñas y andares chulescos ha vivido una odisea de película. Con 14 años fue captado por un cazatalentos que le prometió jugar en un club marroquí “desde el que daría el salto a Europa”. A cambio, el agente le pidió 3 millones de francos de Africa Continental (CFA), el equivalente a unos 4.000 euros. Su familia empleó todos los ahorros para pagarlo pero el chico fue abandonado en Marruecos y a duras penas consiguió embarcarse en una patera hasta llegar a España. Hoy vive en Madrid, gracias a la caridad de unos amigos ceutíes, y se pasa el día entrenando y haciendo pruebas. Su ilusión sigue intacta, pero ahora -asegura- ya no se fía de nadie.

Historias como estas han sido llevadas a la pantalla grande de la mano del cooperante y cineasta Miguel Alcantud, que el próximo lunes 22 estrena Diamantes negros en el Festival de Cine de Málaga: “Para un chico pobre de África o Latinoamérica convertirse en un futbolista famoso es un sueño. Jugar en un club europeo con los mejores del mundo, hacerse rico, lucir los mejores coches, ayudar económicamente a su familia… La tentación es irresistible. Los falsos  cazatalentos son conscientes de ello y se aprovechan, a pesar de que ya en 2008 la FIFA prohibió fichar a menores de 18 años”. La película, que cuenta con la participación de Carlos Bardem y Willy Toledo, se propone denunciar el tráfico de menores llevado a cabo por los falsos ojeadores: “Contamos la extorsión que padecen los niños en el proceso de convertirse en héroes y el abandono de quienes no triunfan, es decir, la mayoría”.

“¡Sigues igual de negro que siempre, eh!”, le suelta un compañero bromista. Pero el maliense Diakité Alassane (21 años) ni se inmuta, tan solo le dedica una sonrisa cómplice antes de clavar su mirada en el esférico, después en la portería y chutar tan fuerte que el balón parece a punto de estallar contra el poste. Alto, fibroso y veloz como un leopardo, Alassane es uno de los casos que mejor reflejan el periplo que experimentan estos jóvenes africanos locos por convertirse en estrellas. “Para todos mis amigos de Malí, jugar en la liga española era lo más grande que nos podía pasar”, cuenta en la grada del campo delClub Deportivo Canillas, el equipo de preferente en el que juega. Cuando tenía 16 años un agente francés quedó sorprendido por su velocidad y le pintó un futuro de oro en Europa a cambio de un millón y medio de CFA, el equivalente a 2.000 euros. Su familia pidió ayuda a todos los vecinos, consiguió reunir el dinero y el chico voló a París en 2006, con 16 años y un pasaporte falso en el que constaba que tenía 19. “Era la envidia de todos mis amigos. Ya me veían jugando en primera, millonario, viviendo en una mansión y con masajistas particulares y todo eso”. Cuando aterrizó se chocó con la cruda realidad: “Nada de pruebas ni de contactos en grandes equipos. Vivía casi escondido en casa de un hombre de Malí. Pasaban los días pero nadie me hacía caso. Estaba ansioso y amargado pero no podía quejarme: a otros compañeros africanos les tenían alojados en sótanos y garajes”.

La dura realidad de ‘Diamantes negros’

“El germen de Diamantes negros nace de mis trabajos en Mali cooperando con la Fundación Voces, allí conocí la miseria de uno de los países más pobres del mundo y entendí perfectamente esa desesperación que te hace agarrarte  a cualquier oportunidad que tengas para salir y sacar a tu familia de esa pobreza. Conocí una serie de personas que se aprovechaban de esa necesidad para hacer negocio… y desde ahí me puse a investigar”, ha dicho Alcantud.

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