“Derecho a Morir Dignamente”

Se aprobó la ley de Muerte Digna en Buenos Aires
La Legislatura de la Provincia sancionó este jueves, por unanimidad, la ley provincial de muerte digna, que permitirá a los enfermos terminales rechazar tratamientos que no sirvan para mejorar su estado de salud. El proyecto adhiere a la norma nacional sancionada en mayo.
La norma, que tiene la intención de respetar el derecho a morir dignamente, evitar el encarnizamiento médico y la prolongación de la agonía, contempla que en el caso en que el enfermo no estuviera en condiciones de tomar la decisión, podrá hacerlo su representante legal o bien sus familiares.

“En España no hay garantía de una muerte digna, depende del médico que te toque”

“El control del tabú de la muerte es importante para el poder, es la forma de mantener la sumisión”

Luis Montes es médico anestesista del Hospital Severo Ochoa de Leganés, y desde hace años impulsa la lucha por una muerte digna desde la asociación que preside, Derecho a Morir Dignamente. Acaba de publicar el libro Qué hacemos por una muerte digna, junto a los médicos Fernando Marín y Fernando Soler, y el periodista Fernando Pedrós.

Hay quien piensa que hoy la muerte digna no es una prioridad como debate en España, pues tenemos urgencias económicas y sociales por la crisis. ¿Toca ahora hablar de muerte digna?
Eso es sólo un aspecto más del discurso único neoliberal según el cual a la ciudadanía sólo le importan las cosas tangibles como el precio de los garbanzos o la prima de riesgo. La realidad es que la lucha por la muerte digna no sólo no choca con la lucha por una vida digna, sino que es una herramienta fundamental para conseguir ésta porque permite al ser humano tener el control de su existencia en toda su extensión. Conseguir el reconocimiento legal de la propiedad total de la propia vida tiene más relevancia para el avance en derechos ciudadanos que cualquier cuestión económica. Eso lo saben, y es lo que quieren evitar los que rechazan el debate de muerte digna como irrelevante ante tanto problema “importante”.

A veces el debate sobre la eutanasia encuentra resistencias incluso en gente totalmente ajena a la moral católica.

En mi experiencia las únicas resistencias a la legalización de la eutanasia se dan entre la jerarquía católica y los dirigentes de los partidos mayoritarios. En el caso del PP, porque comulga con la doctrina de la sacralidad de la vida según la cual la vida no nos pertenece porque es de dios, una concepción de la vida que ya no se da ni entre la mayoría de los creyentes ni tampoco entre la mayoría de los votantes o simpatizantes del PP. Respecto al PSOE y sus bandazos respecto a la eutanasia, o no tienen las ideas claras o les falta el valor para enfrentarse a la jerarquía católica. Otra cosa es que entre determinados colectivos como el de sanitarios exista algún grado de prevención sobre posibles abusos si se legaliza, pero ese temor se termina con una buena normativa.

¿Es posible avanzar sin antes resolver de una vez por todas la aconfesionalidad del Estado y la laicidad de instituciones y leyes?
Está claro que la aconfesionalidad del Estado español que declara nuestra Constitución está tan vacía de contenido como la libertad individual y la autonomía personal. Los obispos en España mandan mucho, que se lo digan al ministro Wert. Nuestro código penal sigue considerando ilegales algunas conductas simplemente porque la iglesia católica las considera pecado. La situación de dominio de la iglesia católica sobre el Estado es inaceptable pero cada vez queda más en evidencia. La gente sabe ya que esa iglesia que manda tanto no está contribuyendo a “apretarse el cinturón” y que, encima se está apropiando de bienes comunales de los pueblo. Al final, un partido que quiera ser alternativa de gobierno tendrá que dar pasos claros en la separación iglesia-Estado y el fin de los privilegios de la iglesia católica.

Hay una palabra fundamental en la lucha de asociaciones como la suya en todo el mundo: dignidad. ¿Es posible una vida digna plena sin una muerte digna?
A mi juicio, no. Sin libertad para diseñar la propia muerte, tanto como la propia vida, la autonomía personal es una estafa, una declaración formal sin contenido.

Derecho a Morir Dignamente

Una campaña sobre la eutanasia muestra a un Sarkozy moribundo

Fotomontaje que muestra a Sarkozy y Le Pen como enfermos terminales como parte de la campaña. EFE

La imagen del presidente francés y candidato a la reelección, Nicolas Sarkozy, aparecerá desde este miércoles en una campaña publicitaria que le coloca en el lecho de muerte, en un intento para convencerle de que revise su postura contraria a la legalización de la eutanasia en Francia.
Con el típico camisón de hospital, el semblante serio y unas gafas nasales para poder respirar, al jefe de Estado se le pregunta: “Señor candidato, ¿debemos ponerle en esta postura para hacer que cambie la suya sobre la eutanasia?”.

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